Cifrado de Bitcoin
El cifrado de Bitcoin es una etiqueta informal para los mecanismos criptográficos de Bitcoin y sus carteras. El libro mayor no está cifrado de forma general: bloques y transacciones se replican públicamente. Bitcoin se basa sobre todo en hashes y firmas digitales para autorizar y verificar; el cifrado se usa en ámbitos más limitados, como un archivo de cartera o una conexión.

Firmas, hashes y cifrado
Una firma digital prueba que quien controla la clave autorizó los datos cubiertos, pero no los oculta. Una función hash produce un resumen fijo; Bitcoin usa hashes en identificadores, cabeceras, prueba de trabajo, árboles de Merkle, direcciones y compromisos. Un hash no es cifrado reversible. El cifrado crea texto ilegible para quien no posee la clave de descifrado, pero no decide si una salida Bitcoin puede gastarse.
Un registro no es inmutable solo porque contenga hashes: la resistencia a reescritura proviene del consenso y la prueba de trabajo. Una firma prueba control de clave, no identidad civil ni verdad de toda afirmación relacionada.
Claves y autorización
La clave privada es material secreto de firma. La pública permite verificar. Las direcciones codifican condiciones de gasto o programas witness; no siempre son claves públicas ni cuentas que «contienen» monedas. El libro registra salidas no gastadas con scripts de gasto.
Muchas salidas tradicionales y SegWit usan ECDSA sobre Secp256k1; Taproot usa firmas Schnorr BIP 340. La cartera forma el resumen, firma y transmite la transacción. Los nodos completos comprueban firmas y demás reglas.[1][2]
Derivar la privada desde la pública se considera inviable para ordenadores clásicos con implementación correcta. La generación impredecible, los nonces, el software y las copias siguen siendo esenciales.
Hashing en el libro mayor
Bitcoin aplica SHA-256 dos veces a las cabeceras y usa otros hashes. La raíz de Merkle compromete las transacciones y cada cabecera refiere a la anterior. Modificar datos cambia hashes y obliga a satisfacer prueba de trabajo y selección de cadena. Ocultar inicialmente una clave pública tras un hash no ofrece inmunidad cuántica permanente: al gastar puede revelarse y una migración seguiría siendo necesaria.
Cifrado de cartera y copias
Una cartera puede cifrar claves o semillas en reposo con una clave derivada de contraseña. Protege el archivo bloqueado, no contra contraseña débil, malware mientras está abierto, frase expuesta o copia sin cifrar.
La contraseña no siempre recupera fondos. Una cartera HD deriva muchas claves de una semilla; una copia correcta puede restaurar. Cifrar un dispositivo no protege capturas, nube o claves exportadas. Un monedero físico aísla claves, pero el usuario aún debe verificar destino, cantidad y comisión y proteger la copia.
Transporte y privacidad
El protocolo P2P envió históricamente mensajes sin cifrar. BIP 324 define transporte v2 cifrado para dificultar observación pasiva y manipulación indetectada. No convierte en privadas las transacciones difundidas.[3]
El libro público permite análisis de grafos. Reutilizar direcciones, combinar entradas o vincular una bolsa puede revelar relaciones sin robar claves.
Amenazas y migración
Las pérdidas prácticas suelen proceder de frases robadas, phishing, direcciones sustituidas, malware, mala aleatoriedad y copias inútiles. La criptografía no revierte una transacción válida firmada con una clave robada.
Un gran ordenador cuántico tolerante a fallos podría atacar secp256k1 con Shor; los actuales no pueden. Circuitos lógicos menores cambian estimaciones, no demuestran un ataque.[4] Una transición necesitaría propuestas revisadas, soporte de carteras y política para claves ya expuestas.
Véase también
Referencias
- ↑ BIP 340, desplegado.
- ↑ Bitcoin Developer Guide, “Transactions”, consultada el 16 de septiembre de 2026.
- ↑ BIP 324, desplegado.
- ↑ Long et al., “ECDSA.Fail”, 9 de septiembre de 2026.